Dirty Projectors: Bitte Orca (Domino Records, 2009)

Dave Longstreth y sus colegas son alborotadores sin estridencias. En esta entrega estrenan compañía discográfica y lo celebran presentando en sociedad el ritmo de su inverosímil día a día. La cosa comienza bien y regalan, por ejemplo, los coros de colorines de “Cannibal Resource” nada más abrir el álbum.

A continuación se lucen unas cuantas veces (“Stillness is the move” es perfecto para cerrar una sesión dj) pero también en otros tantos tracks el trote es tan anárquico que les cuesta varios minutos tomar el pulso a los acontecimientos. Y a nosotros ni te cuento.

Los de Brooklin (Amber Coffman, Angel Deradoorian y Brian McOmber acompañan a Longstreth) utilizan entonces una serie de temas que hacen las veces de mosquetones para asegurar el aguante, por lo menos, de los más fuertes. Para que quien pueda se agarre hasta con las uñas. “The Brade” y “Remade horizon” cumplen con su misión de mantienen la tensión en todo lo alto.

Mediada la función aparece “Useful Chamber”. Es la clave. Seis minutos y veintiocho segundos para que todos los críticos musicales busquen un rotulador rojo y subrayen en su cuaderno. La más perfecta mezcla de distorsión y ternura que se recuerda.

Víctor David López

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